40. Bajo presión.
Me detuve al inicio de las escaleras cuando Máximo me habló. Apreté con fuerza la botella de agua. En ese momento, las tensiones que estaba comenzando a acumular en mi cuerpo — estaba segura — me pasarían factura un día de estos. Una persona no podía estar bajo tanta presión sin ninguna consecuencia, y parecía que las consecuencias que iban a llegarme a mí por estar metida en todo eso serían más grandes de lo que quisiera aceptar.
Prácticamente con los ojos acuosos, me volví hacia donde estab