151. El eco de la visión.
El eco de la visión.
Mi corazón latía con fuerza mientras caía, porque, a pesar de que sabía que aquello era apenas el inicio de la visión, ¿cómo podía explicarle a mi cerebro que aquella no era real?, que no estaba cayendo en un infinito de oscuridad, sino que era mi cerebro entrando en contacto con la combinación meticulosamente casual del L3 con los componentes del medicamento contra el insomnio.
Entonces, cuando pude percibir que estaba a punto de golpear el suelo, todo mi cuerpo se apretó