Cap. 244: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 55: Quiere hacerla pedazos.
El silencio fue un abismo que se tragó el aliento de todos.
Aria se desplomó en el sofá, llevándose las manos a la boca para ahogar el grito que se le escapaba del alma. Su cuerpo temblaba. Las lágrimas brotaban sin control, mientras su pecho subía y bajaba con violencia.
—¡Mi hija…! —sollozó.
Axel apretó el celular con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Quería romperlo, estrellarlo contra la pared, arrancarle los ojos a Richard con sus propia