Cap. 243: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 54: Nunca. Eres mía, Aria Estrada.
Mientras en Nueva York el reloj avanzaba implacable, en algún punto desconocido del estado, un convoy blindado ingresaba por las rejas eléctricas de una mansión custodiada por hombres armados. El aire olía a humedad y a encierro, pese al lujo que rodeaba el lugar.
En el asiento trasero de uno de los vehículos, Nina abrazaba su peluche con fuerza, apretando los labios para no llorar. Una mujer desconocida la bajó del coche, tomándola de la mano con una amab