Cap. 259: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Extra: ¡Se me rompió la fuente!
Meses después.
Aria se encontraba sentada en el sofá, abrazada a un cojín mientras veía una película de comedia romántica en la televisión. Llevaba puestos unos leggins cómodos y una camiseta de Axel que le quedaba grande. Estaba hermosa a sus seis meses de embarazo, incluso con las mejillas húmedas por las lágrimas.
Axel cruzó la sala con un vaso de agua en la mano, observándola con una ceja arqueada.
—¿Estás llorando otra vez? —preguntó con suavidad.
—¡Es que…