Cap. 242: Una esposa fugitiva. Un abogado prohíbido.
Cap. 53: Haría cualquier cosa por ella… hasta entregar mi vida.
La avioneta aterrizó poco antes del amanecer. Nueva York dormía bajo una bruma espesa, como si el cielo también estuviera en pausa, conteniendo la respiración.
Axel descendió primero, con gesto alerta. La pista secundaria estaba despejada, y un convoy negro los aguardaba en posición. Sin decir palabra, los escoltas formaron un perímetro, ayudando a Aria y Lucrecia a subir al vehículo blindado que los conduciría hasta la casa segura