Cap. 221: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 32: Alguien que merece una vida libre.
Aria se despertó temprano. Preparó el desayuno, limpió el apartamento con esmero y dejó todo impecable. Luisana apareció en la cocina minutos después, elegante como siempre, ya lista para salir, con el cabello recogido y sus tacones de aguja resonando en el piso.
—Solo café —dijo, al notar que Aria había preparado también tostadas y frutas.
—Claro —respondió Aria, con una sonrisa amable. Esperó a que Luisana tomara un sorbo antes de hablar—. Quería d