Cap. 212: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 23: Quiero que me escuche.
La mañana apenas clareaba sobre la ciudad cuando Aria, con el rostro marcado por el desvelo, llegó al apartamento donde vivía Luisana. Llevaba a Nina de la mano, bien abrigada, con las mejillas sonrosadas por el aire fresco.
Dudó antes de tocar el timbre, pero lo hizo. Una vez. Dos. Hasta que la puerta se abrió bruscamente.
Luisana apareció con el rostro demacrado, el cabello revuelto y los ojos enrojecidos por las lágrimas de la noche. Llevaba puesto un suéter