Cap. 211: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 22: Desaparecidas.
Axel se detuvo frente a la puerta de la habitación de huéspedes. El pasillo estaba en penumbra, y solo una lámpara de pared iluminaba su figura imponente. Golpeó dos veces con los nudillos, sin levantar la voz.
—Aria.
Del otro lado, solo hubo silencio. Luego, el crujido de la cama y una voz baja, ahogada.
—Por favor, no deseo hablar.
Axel apoyó la palma en la madera, cerrando los ojos un instante. No era el tipo de hombre que suplicaba, pero había algo en esa negativa q