Christopher sintió cómo el delicioso olor a miel se desprendía de los poros de Alisson y se metía por su nariz. ¿Es un perfume? ¿Un shampoo? O quizás alguna crema corporal. Nunca se había detenido a pensar en qué era eso que usaba y que la hacía oler tan delicioso. Se acercó más a ella y casi pudo sentir el galopeo de su corazón: rápido, rítmico, y cómo sus muslos se apretaron con desesperación.
—Un lobo defectuoso —dijo ella, sonriendo y volviéndose a mirarlo.
Sus ojos eran punzantes, llenos