Julie seguía recostada en la cama, con los ojos aún cansados pero brillando de alivio al ver a Ryan a su lado. Su respiración era lenta, marcada por los monitores, mientras sus dedos se aferraban a la mano de él como si temiera que desapareciera.
Ryan la observaba en silencio, sin apartar la mirada ni un instante. Le acarició el cabello y le besó la frente. Entonces, con un nudo en la garganta, se inclinó un poco más.
—Julie… —su voz salió baja, temblorosa—. Hay algo que debes saber.
Ella lo mi