Jackson se sentó frente al tablero como si tomara asiento en un trono. El mármol negro y blanco reflejaba la luz tenue del salón privado de Tentación, donde varios grupos seguían bebiendo y celebrando. Sin embargo, en aquella esquina exclusiva, todo se detuvo. Christopher, de brazos cruzados, observó el tablero como si allí se estuviera librando una batalla mucho más importante que una simple apuesta por un baile con Alisson.
—¿Segurísimo que quieres hacer esto? —preguntó Christopher con una so