El motor rugió en cuanto Ariana cerró la puerta del vehículo. Sus dedos temblaban ligeramente sobre el volante, no por miedo, sino por una sensación extraña que le apretaba el pecho.
Algo en el mensaje que Olivia le había dicho minutos antes había sido demasiado… insistente. Demasiado calculado. Pero aun así, allí estaba, manejando hacia el lugar que ella había indicado.
Ariana estacionó frente al parque, apagó el motor y salió del auto. El viento de la tarde golpeó su cabello, haciéndolo vol