Leonardo permanecía sentado en una de las sillas de la sala de espera, con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas, mirando un punto fijo del suelo sin realmente verlo.
Después de que la policía se llevará a William, él había traído a Ethan al hospital. Cada sonido, una camilla rodando, una puerta que se abría, pasos apresuradosle erizaba los nervios.
Había pasado demasiadas horas en hospitales en los últimos meses, y cada una parecía arrancarle un poco más de paciencia, d