—¿Qué hiciste, Cordelia? ¡¿Te casaste con otro?!
Cory le miraba con rabia, él se acercó, ella fue a él, abofeteó su rostro con tanta rabia, que la hizo temblar.
Bryce la miró incrédulo, ¿Quién era esa mujer? Ya no la dulce y sumisa Cory que tanto lo amo, pudo ver sus ojos brillantes de un odio que él nunca vio en ella.
—¡Cory…!
—Sí, te reemplacé, me casé con un buen hombre, un hombre en toda la extensión de la palabra, no un pobre cobarde como tú, ahora lárgate, ni yo, ni los Ackerman querem