Los aplausos resonaron cuando estamparon sus firmas en aquel documento que los convertía de nuevo en marido y mujer.
—Los declaro marido y mujer ante la ley.
Besaron sus labios entre los ruidos de algarabía.
Luego Marbella y Lugh bailaron un vals al compás de música romántica.
Sus hijos los miraban, pero Magnolia corrió a tocar el árbol de magnolia con los ojos cerrados.
Sus hermanos se acercaron a ella con curiosidad.
—¿Qué haces, Noli? —preguntó Celestia
—Estoy pidiendo un deseo, Celest