Capítulo ciento treinta y seis. Sin perdón
«¡Llévenselo!»
Jahir fue arrastrado de una habitación a otra, sin ninguna ceremonia ni consideración. Mientras Mohamed caminaba a su lado.
—¿Creíste que iba a aceptar un nuevo trato? —preguntó con burla en su voz.
Jahir gruñó, su cuerpo estaba entumecido, pero su mente estaba más clara que un riachuelo.
—Ni siquiera escuchaste lo que tenía que decir. ¿Estás seguro de seguir adelante con tu plan? —refutó con rapidez.
—Nada de lo que tengas para decir me interesa, Jahir. Todo lo que queremos de t