Capítulo ciento cuarenta y tres. Fatima
Las semanas que le siguieron a la boda de Ahmed y Nayla, todo fue felicidad para la familia. La pareja se trasladó a Grecia para su luna de miel y por los asuntos pendientes que Ahmed tenía en la ciudad de Atenas. Los negocios no paraban y la familia Rafiq iba ganando renombre y respeto a nivel empresarial, mientras en el seno familiar todo era dicha.
—Entonces, ¿cuándo vamos a conocer al bebé? —preguntó Azahara, mientras compartían un té.
Las mujeres se habían reunido el sábado por la mañana,