Capítulo ciento cuarenta y uno. Estamos solos
«Yo los declaro marido y mujer… en mi presencia… y en la presencia de este público»
Las palabras seguían sonando en la mente de los novios. Tomados de la mano, esperaron el momento de la bendición de Abdel, se giraron y caminaron por el pasillo donde ambos habían desfilado solos y ahora lo hacían en pareja, como un solo ser.
Abdel rompió una regla en la celebración del matrimonio de su hijo y sería lo único que cambiaría de manera permanente y era la celebración de la walima. La fiesta de recep