Ciertamente, no pude dormir debido a los nervios, en algún momento los ojos se me cerraron y dormité unos minutos, pero entonces me despertó la llamada de la abogada.
—¡Eloísa! Es urgente —su tono apremiante aceleró mi corazón—. ¿Alguien se ha comunicado contigo?
—No, ¿te refieres a que me llamaran?
—Escucha, la fiscalía tiene un testigo, apenas hoy lo hicieron público, pero no quieren revelar la identidad —de fondo escuché voces—. Estamos haciendo todo lo posible, pero si alguien se puso en c