Beatriz volvió a casa, fue a visitar la tumba de su madre, solía visitarla ese día que era el de su aniversario luctuoso, y quedarse ahí por horas conversando, pero esta vez, ella decidió volver antes.
Al entrar, notó que la casa parecía desértica, solo tenía una empleada en el servicio, notó que no estaba, había sonidos extraños que provenían de la habitación.
Su corazón tembló como un loco, como si tuviera mucho miedo.
Subió de prisa, no podía creerlo, eso sería el colmo del cinismo de una