Emerson llegó a la mansión Carrigan, antes de bajar del auto miró a Hank.
—Estoy a punto de destruir el matrimonio de mi padre, ¿crees que deba hacerlo?
El hombre le mirò por el espejo retrovisor, Hank se quedó pensativo.
—Supongo que el cariño por la señora Hannah le detiene, pero, la lealtad y la honestidad no son negociables, señor.
Emerson asintió, bajó del auto. Ató el botón de su traje y entró a la casa.
Hannah lo recibió con cordialidad, pero su gesto era preocupado.
—¿Sucedió algo,