—Denver, déjame explicarte… —dijo Mandy.
—Sal de aquí, por favor.
—Denver, debo contarte algo… —exclamó Mandy desesperada.
—¡Basta, sal de aquí!
Mandy, bajo la mirada, asintió y salió.
Denver mirò a Abigail y la apuntó con su dedo índice.
—¡Tú, intentaste matarme!
Ella tenía la cabeza baja, pero cuando la levantó, èl pudo ver sus golpes en el rostro, y se quedó perplejo al verla así.
—¿Qué te pasó…? —dijo, y esta vez su voz parecía asustada.
—¿Qué me pasó? Hablas como si te importara, ¡por favor