Una semana después.
Denver fue dado de alta en el hospital. Mandy le contó que el juicio de Abigail fue rápido, incluso su familia se negó a contratarle un abogado, o a visitarla.
—Ella fue repudiada, eso debe ser duro.
—Eso se merece —dijo Denver con ojos oscuros y furiosos.
Mandy le mirò confusa.
—¿Y si no fue ella?
Denver le mirò horrorizado, sin poder entender lo que decía.
—¿De qué hablas? ¿No fue lo que me dijiste tú?
—Bueno, es que ella estaba contigo el día que ocurrió el envenenamiento.