El día de la boda religiosa.
Betty estaba junto a Anya, la maquillista estaba arreglándola.
Ella sonrió cuando por fin terminó y pudo ver a su amiga.
—¡Anya! Te ves hermosa, tu sueño se hará realidad, incluso si fue difícil, tienes el amor del hombre que siempre has amado.
Anya sonrió, tomó la mano de su amiga.
—¡Soy muy feliz, Betty! Tú también lo eres, valió la pena. Podría vivirlo otra vez, si mi resultado fuese esta felicidad.
Las amigas estaban a punto de llorar, y Mandy entró, ya arr