Cuando Mandy abrió los ojos, salió de la cama, sonrió al ver a Matt, tocó su vientre, ella esperaba un hijo suyo, ni siquiera se lo había dicho, debía hacerlo. Pero, ahora solo pensaba en Denver, debía decirle la verdad, debía dejarlo.
«No quiero que sufra, pero sigue sufriendo, ¿Por qué Denver está tan lleno de dolor?», pensó
Matt abrió los ojos, sonrió al verla.
—¿Estás bien?
—Debo ir con Denver.
Sus palabras hicieron que el soponcio abandonara al hombre, y diera un salto para salir de la cama