Al día siguiente.
Anya fue a ver a su madre, ella estaba destrozada, no salió de su cama, y siendo una mujer tan sociable, era algo sorprendente.
—Por favor, madre, no puedes destruirte por esto, levántate.
—He decidido que no le daré el gusto a esa mujer.
—¿Qué?
—Voy a hacer una terapia de pareja con Bill.
Anya hundió la mirada, jamás creyó que eso funcionara.
—No creo que sea algo bueno, madre, pero te apoyo, si lo quieres hacer.
Los ojos de Hannah se volvieron llorosos, Anya acarició