—Habla con la persona equivocada —sentenció Emerson y colgó la llamada.
—¿Quién era?
—Era un número incorrecto, ¿nos vamos?
Ella sonrió, asintió.
Salieron, pero antes de que se fueran, Emerson habló con Hank a solas.
—Quédate, debe ir a buscar a Bianca, paga su cuenta de hospital y dile que es una obra de caridad, dile que ese hijo es un bastardo que nunca querré.
Los ojos de Hank le miraron severos.
—¿Y si es su hijo? ¿Acaso se volverá un hombre de hielo?
Emerson hundió la mirada, sinti