Mandy esperó ahí, mientras Betty subió a la alcoba de su hija.
La niñera estaba ahí.
Betty cargó a la pequeña Pearl, la abrazó, besó su rostro, la arrojó. Las lágrimas brotaron por sus ojos.
—¿Se encuentra bien, señora?
Betty asintió, conteniendo su llanto.
—Hazme un favor, cuando me vaya, llama al señor y dile que me fui, que debe venir de inmediato.
La mujer frunció el ceño, confusa.
—¿Qué dice, señora? Pero, habla como si ya no fuera a volver.
—Obedece —Betty, besó la frente de Pearl,