—¡No! ¡No lastimes al bebé…! —el grito de Emerson asustó a Anya, èl se despertó empapado en sudor
Ella le mirò con angustia.
—¿Qué bebé?
Sus ojos se encontraron, èl hundió la mirada, negó.
—Solo fue un mal sueño… —Emerson abandonó la cama y fue al baño, se metió en la regadera, el agua fría congeló su piel, poco le importó, quería despertar, quería olvidar ese mal sueño donde Bianca lastimaba al pequeño bebé.
Emerson estuvo listo después, debía ir a una junta laboral, mirò a la mujer, puso