Por la noche, Emerson bajó la escalera, Ruby Lang y Bill estaban ahí.
Ruby no evitó mirar a Emerson de esa forma, aún podía sentirse tentada al recordarlo como Dios lo trajo al mundo.
Emerson los ignoró.
—Los veré en la fiesta —dijo, porque Hank llegó, al verlo, subió al auto—. Me alegra que vengas vestido para la fiesta, porque vas a entrar.
Hank le mirò aturdido.
—Solo me vestí elegante para combinar con el evento.
Emerson sonrió.
—Eres mi invitado de honor.
—Emerson… yo… no puedo.
—S