Cuando Anya volvió al departamento, pensó en lo que le dijo Betty.
«¿Aún seguimos casados?»
«Emerson, ¿qué quieres de mí?», pensó.
Puso a la niña en la cuna, estaba dormidita, cuando Denver entró.
—Hola, Anya, hay un favor que quiero pedirte.
Anya mirò al hombre con intriga
—¿Qué pasa?
—Quiero que mañana me acompañes a la fiesta de aniversario de la Compañía Carrigan-Smith, quiero enfrentar a todos, y decirles que he venido por lo que por derecho es mío.
Anya asintió, estaba angustiada,