Una semana después.
Emerson estaba en la comisaría, escuchaba todo lo que decía el cómplice de Ruby Lang. Aún no daban con el paradero de la mujer, y temían por la niña.
Su padre estaba mejor de salud, y eso significaba que tendría que enfrentar su juicio como cómplice del asesinato de Hannah.
El hombre estaba encarcelado, no tuvo suficiente dinero para pagar la fianza que se fijó en casi diez millones de dólares, sobre todo cuando, al fin, Denver le ganó el resto de la fortuna de su madre.