87° La distracción perfecta.
Yo no sabía si era la decisión correcta; en lo personal, creía que tal vez no. Michael había demostrado que podría ser bastante astuto y muy determinado, pero colarse en un lugar tan importante para intentar rescatar a Santiago me parecía demasiado arriesgado; incluso el mismísimo Mauricio lo sabía.
Aquel abrazo, aquella sensación de despedida, hizo que se me formara un nudo en el estómago mientras caminaba por la habitación.
Entre los dos analizaron el lugar en el que supuestamente me habían c