66° Promesa y traiciones.
Michael tomó la fotografía en sus manos y la observó detenidamente; luego volteó a mirar con desdén hacia Santiago, que seguía ahí de pie sin entender muy bien lo que estaba pasando.
— Tú encontraste esto, maldito escurridizo.
Como única respuesta, el muchacho le enseñó el dedo del medio y yo empujé a Michael por el hombro para que me mirara.
— ¿Quién es esa niña?
— No es una historia fácil de contar. Tampoco es que sea un secreto, pero creo que lo mejor que puedes hacer ahora es preguntárse