65° La brecha.
Michael comenzó a caminar de un lado para otro; podía verse el estrés pintado en sus ojos claros. Incluso se había formado una Y en el centro de su frente de tener el entrecejo apretado.
Mientras tanto, Santiago usmeaba por el cuarto. Cuando estiró la mano para agarrar un libro que estaba en la estantería, el ruso lo tomó por la muñeca y lo empujó sobre la cama con un poco de violencia.
— ¿Qué te pasa? — le preguntó Santiago.
Yo estaba a los pies de la cama, cruzada de brazos, sin saber muy b