48° El enemigo.
Imaginé que era Michael quien se acercaba. Vi una cabellera rubia brillante, un cuerpo alto y fuerte que se abalanzó sobre el hombre que estaba tan cerca de mí.
Se podía percibir el olor de su perfume intentando ocultar la sangre que emanaba de su cuerpo. El hombre ni siquiera se detuvo un segundo; aunque percibió la presencia de Michael, no dejó de observarme a los ojos.
Ni siquiera se volvió para encontrarse con el guardaespaldas. El ruso se había abalanzado sobre él con las manos en lo alto