46° En el muelle.
El hombre tendió el papel hacia mí y yo me quedé observándolo por un largo segundo. Levanté la mirada hacia Michael y él estaba ahí sentado, cruzado de brazos.
Sabía que era una mala idea, pero no me lo quiso decir; tampoco es que hubiera tenido oportunidad de hacerlo porque los hombres estaban ahí atentos a cada uno de mis movimientos.
No es que tuviera otra opción. Esperé que después de aquello pudiera librarme del doctor Chapatín y sus secuaces, o que Mauricio me ayudara a sacármelos de enci