45° El papel.
— ¿En serio sabe dónde está? — le pregunté al hombre interesada.
De repente todos los nervios que tenía se esfumaron, mi cuerpo reemplazado por una adrenalina que recorrió todos mis músculos.
— Algo así — comentó — . No tenemos más que rumores. La serpiente carmesí es muy esquivadiza — dijo el enano.
Me pregunté si aquella palabra existía. Cuando sonrió, pude ver que tenía un par de dientes de oro. A pesar de todo, me parecía ser muy viejo; la verdad yo no podría llegar a identificar con cl