43° El trato con los Chubascos.
El hombre dio dos pasos atrás. Ya había bajado el arma. Sabía que era la oportunidad perfecta que teníamos para escapar. Volteé a mirar a Michael para indicarle con la cabeza que hiciéramos algo. El hombre ya había bajado el arma; eso era todo lo que yo estaba buscando. Pero entonces, justo en el momento en el que estaba a punto de tomar su teléfono, más hombres aparecieron.
Unos por unas puertas, otros por otras. Los Chubascos habían llegado. Desde su vestimenta hasta sus armas podían notarse,