31° Lo que crece en silencio.
Prácticamente lancé un terrible grito de terror. Sostuve la prueba de embarazo en las manos y estas me temblaban tanto que cayó al suelo y rodó por las baldosas blancas.
Un par de fuertes golpes resonaron en la puerta.
— ¿Algo está pasando? — preguntó Raúl.
El hombre no se había separado de mí desde el instante en el que había regresado nuevamente a la oficina.
No había dejado su trabajo en la ferroviaria Montenegro porque tenía un poco de acciones ahí, era minoritario, pero había dedicado m