122° El peso del heredero.
El peso del heredero
Aquel enorme baldado de agua fría se sintió aterrador, como un vacío dentro de mi cuerpo que me sumergió en un pozo oscuro. Mi primera intención fue alzar la voz, tal vez gritarle, pero logré controlarme cuando vi que la expresión en su rostro no era nada como me lo hubiera imaginado; se veía triste y cansado.
— ¿De qué estás hablando? — le pregunté, pero no pude disimular el rencor en mi voz y la rabia — . ¿Estás dudando de darle lugar a nuestro hijo?
— Creo que no