La mañana llegó con una luz suave que se colaba por los ventanales del apartamento. El cielo estaba despejado, con ese tono azul pálido que aparece justo después del amanecer. Axel ya estaba despierto desde hacía horas. Había dormido poco, inquieto, con la mente llena de pensamientos sobre Carolina… sobre lo que vendría después.
Se asomó a la habitación donde dormía Diana y la encontró acurrucada con su peluche, la expresión tranquila. Por un momento, se permitió sonreír. Luego se acercó, se se