POV : Tatiana
No podía respirar. Caminaba de un lado a otro por la sala de la casa de Amanda, como una fiera enjaulada. Sentía el pecho ardiéndome, como si me estuviera quemando desde adentro. Las manos me temblaban, los pensamientos me rebotaban en la cabeza sin darme tregua. No había dormido nada. No podía. ¿Cómo hacerlo después de lo que descubrí?
Axel… Axel tiene una hija.
Con ella.
—¿Podrías calmarte, Tatiana? Me estás mareando —dijo Amanda desde el sillón, con esa calma suya que a veces