La iglesia estaba llena de flores blancas, el aire denso de perfume y esperanza, pero mi mente estaba lejos, atrapada en la tormenta de emociones que se agolpaban dentro de mí. Eliot había insistido en acompañarme hasta el último momento , su presencia me daba una extraña sensación de seguridad, de que al menos no estaría completamente sola en ese lugar que tanto me dolía.
Al llegar, me dirigí a mi asiento en la primera fila, justo frente al altar. No quería pensar en lo que representaba ese lu