Lucia miró alrededor de la casa donde creció, Rosalía bajaba las escaleras sonriéndole, batió su cabello y se dio una vuelta para que admirara su vestido.
—¿Qué tal me veo?
—Preciosa, ¿ese vestido lo hizo Gabriel?
—No, es de una marca con la que estoy colaborando. Amo a mi hermano, pero siento que a veces me quiere vestir feo.
Rosa salió apoyada por un empleado, la sentaron en un sofá con el pie alzado.
—Lamento no saludarte apropiadamente, Lucia.
—No te preocupes, Rosa, ¿Cómo sigues del esguinc