Seguían durmiendo en cuartos separados, pero desayunaban juntos, uno que otro día, aunque fuera para la prensa, tomaban la comida juntos, y otra cosa que hacían juntos era la parte favorita de Enrique: ir al médico para las evaluaciones de rutina de Lucia, como ese día que esperaban conocer por fin el sexo del bebé.
—¿Estás lista? —preguntó recargado del marco de la puerta de la habitación de Lucia. Ella alzó el rostro y asintió.
—Sí, estoy nerviosa —admitió tras sonreír.
—¿Quieres saber hoy? ¿L