23| La promesa.
Sara ni siquiera había terminado de perder las fuertes emociones que había sentido con Luna hacia un minuto y ya otra nueva gama de emociones la embargada, se sintió incómoda y sucia por alguna extraña razón. Caminó hacia el asiento frente a su escritorio donde Lara le indicaba que se sentara y ella obedeció en silencio, la mujer se sentó al otro lado del escritorio en el asiento del visitante y se quedó mirándola fijamente.
— Ya dime lo que tengas que decir — le dijo Sara muy incómoda por la s