Alana se quedó mirándome un momento más, como si evaluara cada gesto, cada sombra en mi cara.
—No voy a decir nada —dijo al fin, seria por primera vez en toda la conversación—. A nadie. Lo que pasó hoy... se queda conmigo.
La miré, agradecida.
—Gracias —dije, y lo sentía de verdad—. Pero igual voy a contárselo a Cassian. Le prometí que si Günter volvía a aparecer, no se lo ocultaría.
Alana asintió con lentitud.
—Entonces, hazlo. Pero con suavidad. Y que sepa que no pasó nada más. Porque no pasó