El mundo empresarial no colapsa con ruido. Colapsa en silencio. En números que descienden. En gráficos que se desploman. En decisiones que llegan demasiado tarde. Y esa mañana las Empresas Ambrosetti estaban cayendo. Pantallas encendidas en distintos puntos del mundo mostraban lo mismo: pérdidas, retiros masivos de inversión, contratos cancelados, acciones en caída libre, y un nombre que comenzaba a repetirse entre los susurros más peligrosos del mercado…
Nathaniel Ambrosetti.
En Londres, la sa